La Pesca en el Golfo San Matías

Muelle

La pesca es una de las actividades productivas que además de sus beneficios económicos ha aportado a la identidad de las poblaciones de la costa del Golfo. Se consolidó como tal hace aproximadamente 25 años, teniendo sus inicios con la pesca de la vieira tehuelche y el cazón, en los años 40.

La pesquería artesanal y costera del Golfo San Matías involucra a un importante sector social de las comunidades costeras rionegrinas (San Antonio Oeste y Sierra Grande). La pesca artesanal y costera generan más de mil puestos de empleo directos en estas localidades, y la renta global anual del sector pesquero provincial se ha ubicado por encima de los U$S 20 millones durante los últimos años.

Sorteando distintas contigencias locales, regionales e internacionales, la actividad se ha venido desarrollando en forma creciente, en especial durante la última década. En los últimos cinco años, los desembarcos totales anuales han oscilado entre las 10 y 13,8 mil toneladas métricas.

Pesquería multiespecífica

El Golfo San Matías es uno de los ecosistemas marinos mejor conservados del mundo. Sus aguas se encuentran libres de contaminantes y la explotación de sus recursos pesqueros se ha venido realizando de manera sustentable por más de dos décadas.

Desde el punto de vista de la biodiversidad, el Golfo San Matías presenta una rica composición de especies, ya que en estas latitudes del Mar Argentino se verifica la existencia de la zona de transición entre dos Provincias Biogeográficas: la Argentina y la Magallánica (Menni, 1983; Scarabino, 1977). Por ello, en aguas del golfo es frecuente la presencia de especies comunes a estos dos grandes complejos faunísticos.

Esta riqueza de organismos determina también una variada composición de especies en las capturas determinando la existencia de un complejo pesquero de carácter multiespecífico.

El grueso de las capturas de recursos ícticos está compuesto por un conjunto de especies demersales entre las que predominan la merluza común o hubbsi Merluccius hubbsi, la merluza de cola Macruronus magellanicus, los lenguados Paralichthys spp. y Xistreuris rasile, pez gallo Callorhinchus callorhynchus, abadejo Genypterus blacodes, calamar Illex argentinus, savorín Seriolella porosa, palometa Parona sygnata y varias especies de peces cartilaginosos (pez ángel Squatina argentina, gatuzo Mustelus spp., cazón Galeorhynus galeus) (EPPRN, 2000).

La merluza común, especie soporte por excelencia de la pesquería, ha venido registrando desembarcos sostenidos desde 1995, ubicándose los mismos entre las 6,7 y 8,7 mil t (EPPRN, 2000). La captura de esta especie y del conjunto de las demersales acompañantes, es llevada a cabo por una flota mixta costera y de pequeña escala, que emplea mayoritariamente redes de arrastre de fondo y palangres de fondo y media agua.

En forma coincidente con el desarrollo y expansión de actividades que han experimentado en los últimos años la pesca artesanal y costera, existe en la actualidad una fuerte demanda sobre merluza hubbsi y otras especies demersales acompañantes en esta pesquería.

En el contexto de las especies bentónicas, la vieira tehuelche Aequipecten tehuelchus ha sido, y continúa siendo, la especie de mayor demanda e interés, ya sea por parte del subsector industrial, como también del artesanal. Otras especies tales como el mejillón Mytilus edulis platensis, la almeja púrpura Amiantis purpurata, la cholga Aulacomya ater, cholga paleta Atrina seminuda, almeja blanca Protothaca antiqua y almeja panopea o geoduck austral Panopea abreviatta, presentan actualmente efectivos capturables. En mayor o menor medida y según la demanda, estos recursos generan algún tipo de actividad en la flota marisquera, compuesta por embarcaciones artesanales y de rada-ría equipadas para buceo o con rastras bentónicas.