Chichita: Los sabores de la familia

 

En el epílogo de la playa, hacia el sur de Las Grutas, donde los acantilados se ocultan en la arena, sostenido por fuertes puntales  e inmerso en una trama de flores, se encuentra el parador de Chichita Salas. Aprendió de su padre pescador, a mirar de frente al mar y una filosofía que se transmite a todo lo que hace.
Arreglos en botellones, velas, pinturas, y carteles, todo está personalizado.

 

En la cocina de su infancia conoció los aromas y sabores que hoy recrea con orgullo y que sirve en las mesas que Alfredo construyó en madera hace ya  varios inviernos. Pulpitos, vieiras, abadejo, empanaditas de salmón, cholgas pastas con salsas de mar se elaboran al uso de Chichita, sin demasiado ornamento y con mucha personalidad.

Además de conocer los secretos de la cocina marina, Chichita dedica gran parte de su día al mantenimiento del sector de la playa en el que está su parador. Es frecuente escucharla reclamar a energicamente a algun turista por arrojar basura o por alguna conducta impropia. El mar nos da todo dice, a mi familia y a mi.